Una de las principales características del funcionamiento de nuestra mente es la tendencia a rememorar el pasado.  Muchas veces nuestros pensamientos tienen que ver con cosas triviales, que nos han pasado durante el día, o con hechos de un pasado más lejanos que han sido evocados por algún acontecimiento más reciente. Esta es la manera normal en la que funciona la mente. Ésta tiene el hábito de volver al pasado o adelantarse al futuro, pero le resulta difícil permanecer en el momento presente.

Cuando los pensamientos se dirigen a un acontecimiento concreto del pasado de manera mecánica y repetitiva, se produce lo que se llama rumiación. Normalmente la rumiación se produce cuando el acontecimiento ha tenido una cierta importancia para nosotros,  lo que hace que esté asociado a una determinada carga emocional, normalmente desagradable. A menudo ya no podemos hacer nada para cambiar el acontecimiento en cuestión, pero aun así, nuestra mente responde como si fuera posible, dándole vueltas a algo que ya pasó. Por ejemplo, el examen que hicimos hace unos días o la pelea que tuvimos con nuestra pareja el día anterior.
Rumiar es distinto a reflexionar sobre un acontecimiento pasado, lo que nos permite valorarlo y aprender de él. Al  contrario de lo que sucede con la reflexión, en la rumiación hay un fuerte grado de automatismo y compulsión, identificación con el recuerdo y falta de distancia emocional.
La vuelta al pasado resultado de la rumiación está relacionada con el funcionamiento en piloto automático. Este funcionamiento nos aleja de la realidad del momento presente, fomentando  la inconsciencia y la identificación con los problemas, reactivando la respuesta emocional asociada con el recuerdo y limitando la capacidad de atención. En concreto la rumiación tiene consecuencias negativas en el bienestar emocional y es un componente fundamental de los síntomas depresivos, el estrés y la ansiedad.
El abordaje de los pensamientos repetitivos desde el mindfulness no consiste en intentar suprimirlos a fuerza de voluntad o en distraer la mente con otra cosa. Por el contrario, se trata de dirigir la atención hacia ellos, de tomar consciencia de estos pensamientos tal y como suceden en el momento presente, con una actitud de aceptación y falta de juicio.  Al hacernos más conscientes, el funcionamiento mecánico y repetitivo de la mente disminuye. Al mismo tiempo debilitamos también los mecanismos de identificación, con lo que los pensamientos pierden su poder compulsivo y su energía.
nuevapsique
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2 comments

  1. Marian Reply

    Cuanta razón hay en lo que has escrito y la verdad es que si pasasemos más tiempo aprendiendo sobre nuestra mente le perderiamos el miedo a todas esas reacciones y seríamos más conscientes de nosotros mismos… en definitiva "mindfulness". Gracias por esos ratos de plena conciencia. Marian.

  2. Marta Fernández Reply

    Pues si, se trata de ir aprendiendo a dirigir la atención a nuestros propios procesos internos, lo que hace que tomemos consciencia del funcionamiento de nuestra mente, de nuestros sesgos y condicionamientos. Esto se termina traduciendo en un mayor bienestar y una vida más plena. Me alegro de que te haya gustado la entrada y te agradezco el comentario.

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