A veces las emociones nos inundan con fuerza, nos desbordan y arrastran. Las emociones nunca deben reprimirse, pero cuando amenazan con desequilibrarnos es bueno saber regularlas. Existen diversos métodos para aprender a gestionar las emociones. Si no tenemos mucha práctica, y cuando se trata de emociones de cierta intensidad, una buena opción es dirigir la atención a las sensaciones físicas que produce la respiración en la zona del vientre, siguiendo la entrada y salida del aire.

La atención a la respiración abdominal tiene efectos relajantes. Funciona además como un objeto alternativo neutro hacia el que dirigir la atención, por lo que la emoción va perdiendo la energía. Esto es así ya que el hecho de centrarnos en el nivel sensorial impide la actividad intelectual que da impulso a la emoción.

Lo que sigue a continuación es un extracto del libro “La Paz está en tu interior. Prácticas diarias de mindfulness” de Thich Nhat Hanh:
 En primer lugar haz de saber que una emoción es sólo eso, una emoción, aunque sea enorme e intensa. Tú eres mucho más que esa sensación. […] Las emociones no son más que una categoría de las muchas formaciones mentales que podemos desarrollar. Llegan, se quedan un tiempo y luego se marchan. […] Considera las emociones fuertes como una especie de tormenta. Si conocemos las técnicas de impermeabilización, saldremos intactos. Un temporal puede durar una hora, muchas horas o un día. Si dominamos la manera de estabilizar y calmar nuestra mente, atravesaremos las tormentas de la emoción con relativa facilidad.
Sentado […] empieza a concentrar la respiración en el vientre. Mantén la mente en él mientras se alza con cada inspiración y desciende con cada espiración. Respira profundamente manteniendo toda la atención en el abdomen. No pienses, deja de rumiar y concéntrate en la respiración. Cuando la tormenta azota los árboles, sus copas se agitan y corren el riesgo de resultar dañadas. El tronco del árbol es más sólido y estable; tiene muchas raíces que se hunden profundamente en la tierra. Las copas de los árboles son como nuestra cabeza, nuestra mente pensante.
Cuando se desencadene una tormenta en tu interior, baja de las ramas del árbol y busca la seguridad del tronco. Tus raíces comienzan en tu abdomen, ligeramente por debajo del ombligo, en el punto de energía que en la medicina china se conoce como tan tien. Concentra toda tu atención en esa parte del vientre y respirar profundamente. No pienses en nada y estarás a salvo mientras se desencadena la tormenta de emociones. […]
Si te visualizas atravesando ileso una tormenta, tu confianza se verá reforzada. Puedes decirte a ti mismo: “La próxima vez, si el temporal emocional regresa, no tendré miedo ni me inquietaré, porque sé cómo superarlo”.
nuevapsique
nuevapsique

2 comments

  1. Sara Reply

    Un artículo muy interesante 🙂 Yo soy psicóloga y para ayudarme en la relajación abdominal he utilizado el Stresseraser, no sé si lo conocéis…
    Un saludo!

  2. Marta Fernández Reply

    Gracias Sara! Sí, las técnicas de biofeedback a veces se utilizan como una ayuda para aprender a identificar la respuesta fisiológica de relajación y así optimizar el aprendizaje. La tecnología cada vez está teniendo un mayor papel en la psicología y en el entrenamiento de la mente y bien utilizada puede resultar de gran ayuda. En El Crisol se trabaja fundamentalmente con las prácticas de mindfulness o atención plena, que también ayudan a relajarse y a reducir el estrés. Sin embargo el énfasis no está tanto en la relajación en sí misma sino en tomar consciencia de manera más amplia de lo que somos, de cómo nos comportamos y cómo nos afectan las distintas circunstancias.
    Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Gravityscan Badge