La clave de la meditación es la perseverancia. En la mayoría de los casos, la meditación no tiene efectos inmediatos, sino que éstos se van dando poco a poco con la práctica. Así que lo importante, y lo verdaderamente difícil, es convertirla en un hábito. Si estás pensando en iniciarte en la meditación o en afianzar tu práctica, he aquí algunos consejos:

Haz el propósito de darte un tiempo y ser constante. Puedes tomártelo como un reto personal. Un tiempo razonable para probar son unos 2 meses, ya que muchos estudios demuestran que después de este tiempo los cambios son ya apreciables.
Lo ideal es que le dediques al menos 20 minutos al día. Si al principio se te hace muy difícil, puedes empezar con menos e ir aumentado poco a poco. Si la falta de tiempo es realmente un problema, no dejes que esto te eche para atrás. Aunque ahora sólo puedas dedicarle 5 minutos al día (todos tenemos 5 minutos al día y si no, quizá debamos replantearnos las cosas), esto es mejor que nada, y te servirá también para ir creando el hábito. Puedes probar también a practicar la atención plena durante el día, en momentos señalados, como cuando se pone el semáforo en rojo o esperas el autobús.
Si puedes, elige siempre el mismo momento del día. Por la mañana temprano o antes de la cena puede ser una buena elección. No intentes meditar si te encuentras soñoliento o demasiado cansado, o en momentos en los que sabes que tienes más probabilidades de dormirte, como después de comer.
Elige un lugar en el que te sientas a gusto y seguro e intenta evitar las distracciones (desconecta el teléfono). Si no vives sólo, comunica a las personas que te rodean que necesitas retirarte unos minutos.
No te obsesiones demasiado con la postura; sé realista y elige la modalidad que se adapte a tus posibilidades físicas. No hace falta que te sientes en el suelo, puedes sentarte en una silla que te permita mantener la espalda recta.
Es normal que surjan dudas y dificultades. Cuando esto suceda, no creas que la meditación no es para ti o que no se te da bien (todos podemos meditar). Mantén una actitud constructiva y busca información si la necesitas. La meditación implica un proceso de aprendizaje. Precisamente los momentos de mayor dificultad encierran también las mayores enseñanzas.
Abandona las ideas preconcebidas relativas a cómo debe ser una “buena” meditación. No te preocupes de si lo está haciendo bien o mal. Independientemente de la “técnica” que sigas, lo importante es que contactes contigo mismo y que mantengas la actitud adecuada.  Al principio puede ayudar utilizar alguna meditación guiada, como el  barrido corporal.
Si a veces sientes que estás perdiendo el tiempo, recuerda que la meditación tiene numerosos  beneficios, ya demostrados científicamente. Puedes motivarte pensando en los momentos que le dediques a la meditación como una inversión en salud y bienestar. Y sí, la meditación puede llegar a ser muy agradable, pero ese no debe ser el objetivo ni la indicación de que está “funcionando”.
Iníciate con un curso para entender los principios básicos de la meditación y corregir ideas erróneas. También puedes hacerte con un buen manual de introducción.
Únete a algún grupo de meditación. Aunque se puede meditar en solitario, sobre todo al principio es aconsejable el contacto con algún grupo que aporte motivación y oportunidad de disipar dudas.
nuevapsique
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